Ante el regreso a clases presenciales que poco a poco está ocurriendo tras el parón por la pandemia por Covid-19 que hemos sufrido, cabe preguntarse ¿quiénes debiesen regresar primero? En un momento de incertidumbre como el actual, donde semana a semana descubrimos nuevos aspectos del virus, no es una pregunta fácil de responder. El presente texto pretende ser un aporte a este diálogo sobre un tema que simultáneamente despierta temor y entusiasmo en nuestras comunidades educativas. El ejemplo más recurrente para evidenciar que es un tema donde no hay respuestas fáciles es el caso de Israel, donde al reabrir sus escuelas sin las medidas de resguardo suficientes sufrió un rebrote de Covid-19 peor que su primer peak.  

Advierto que me aventuro en temas que normalmente no navego y sobre los cuales he tenido que aprender, al igual que muchos de ustedes, en esta pandemia. Si me equivoco, agradezco desde ya a quienes se den el tiempo de corregirme.

Sin más preámbulos, entro en materia respondiendo a la pregunta ¿quiénes debiesen regresar primero a las clases presenciales?: el juicio que me he formado es que los niños y niñas menores de 10 años debiesen ser los primeros y planteo tres razones para sostenerlo.

 

Son más afectados por la suspensión de clases presenciales

Amplia evidencia existe respecto a la importancia de los primeros años en el aprendizaje. Sin entrar a detallarla, sabemos que este período es clave en su desarrollo y que, desde las políticas públicas, ha sido muy importante poner el foco en la primera infancia para avanzar en calidad y equidad. Los beneficios de hacerlo no solo son individuales sino que también colectivos.

En Chile hemos hecho esfuerzos enormes por aumentar la cobertura de la educación inicial y las escuelas se vuelcan todos los años a lograr que niños y niñas en primero básico aprendan a leer y escribir. Meta que está muy lejos de alcanzarse este 2020.

La ausencia de clases presenciales los ha golpeado particularmente. Previo a la pandemia, ya existían serios cuestionamientos al uso de la tecnología para enseñar a niños en los primeros años, lo que genera serias dudas del efecto que la educación a distancia pueda tener en ellos. Además, suelen requerir el apoyo de un adulto que los ayude a conectarse, a preparar el material o leer las instrucciones. Sabemos ya que muchos padres y madres no cuentan con la posibilidad de hacerlo.

La suspensión de clases presenciales ha significado también que han perdido el ambiente protector que jardines y escuelas les brindan. El resguardo de sus derechos al que están mandatadas estas instituciones, evitando que ocurran abusos o denunciando las vulneraciones a las que se ven sometidos, se ha perdido.

Es decir, las y los más pequeños se encuentran en una etapa clave de su desarrollo y la suspensión de clases los ha afectado mayormente, con una educación a distancia de dudosa efectividad y la pérdida de la protección de las instituciones educativas les brindan en una edad de mayor vulnerabilidad. Los más perjudicados, serán los mismos de siempre.

 

Los niños y niñas contagian menos

De los tres argumentos que planteo, es del cual menos evidencia existe por el momento, y donde seguramente más hay por aprender. Lo que sabemos hoy, contrariamente a lo que inicialmente pensábamos, es que los niños y niñas no son grandes transmisores del virus SARS-CoV-2.

Un artículo publicado recientemente por la Academia Americana de Pediatría que analiza la trazabilidad de los contagios de coronavirus, muestra que las personas mayoritariamente se contagian de sus pares de edad y que, especialmente entre niños menores de 10 años, la transmisión del virus es particularmente baja.

Un poco más cerca, estudios realizados ante el brote de coronavirus que hubo en el colegio St. George, muestran que la cantidad de estudiantes que se contagiaron (10%) fue la mitad de la tasa de docentes (21%). Los estudios realizados en ese brote demostrarían adicionalmente, que fueron adultos quienes mayoritariamente contagiaron a los niños y niñas, y no al revés.

En síntesis, la evidencia hasta ahora disponible demuestra que la transmisión del virus entre niños sería bastante menor que en adultos, y los contagios estarían ocurriendo principalmente desde adultos hacia menores de edad. Más estudios se encuentran en curso y habrá que esperarlos para hablar con mayor certeza respecto a este punto.  

Créditos: Tanaphong Toochinda / Unsplash

Si se contagian de coronavirus, desarrollan cuadros más leves de la enfermedad

Actualmente contamos con amplia evidencia que demuestra que la tasa de enfermedad en menores de edad es más baja que en los adultos, y que quienes se contagian con el virus desarrollan cuadros menos graves de la enfermedad. Ello se traduce en que la tasa de menores de 18 años hospitalizados por coronavirus sea de solo de un 3% de los contagiados versus un 9% de la población general y lejos del 35% de adultos de más de 70 años.  

En otras palabras, la probabilidad que un niño contagiado desarrolle un cuadro grave de la enfermedad es particularmente bajo en comparación al resto de la población, en contraposición a lo que ocurre con la influenza por ejemplo.

Los antecedentes anteriores configuran un escenario donde la educación no presencial ha sido particularmente perjudicial para los niños y niñas. Sin embargo, se da en los menores de 10 años dos condiciones particularmente favorables: 1) se ven menos afectados por cuadros graves de la enfermedad y 2) transmitirían menos el virus. Ello los sitúa como una población que se vería ampliamente beneficiada por el retorno a los colegios a la vez que revisten un menor riesgo sanitario que otros grupos (mayores de 10 años, secundarios o universitarios). Es por ello que, a mi juicio, son los primeros candidatos a retomar las clases presenciales.  

Hace unos días mi sobrina de 2 años retomó las actividades presenciales en su jardín. Espero que, como ella, más niños y niñas puedan hacer lo mismo en nuestro país.

 

Foto principal: Carlos Guerra bajo licencia CC-by-nc

Te has suscrito exitosamente a Red Serf
¡Bienvenido! Has ingresado exitosamente.
¡Genial! Te has registrado exitosamente.
Tu enlace ha expirado
¡Éxito! Tu cuenta está activada, ahora puedes acceder a todo el contenido.