La historia reciente del Liceo Diego Portales de Linares debiese ser un caso de estudio para los Servicios Locales de Educación. En un contexto en el sistema público viene perdiendo sistemáticamente matrícula desde hace décadas, esta comunidad educativa logró revertir un lamentable periodo de estigmatización y pasar de 419 estudiantes el 2013 a 1005 estudiantes el 2020.

Estos números son el correlato de un importante proceso de transformación que vivió el liceo durante este periodo, el cual estuvo de alguna manera amparado bajo una frase que uno ve y escucha con frecuencia cuando visita el establecimiento: “La educación es cuestión del corazón”. Esta es una declaración de Don Bosco, fundador de la congregación Salesiana, y llegó al liceo por intermedio de Patricio Araya, actual director de la institución y quien en el pasado fue director de la Escuela Agrícola Salesiana de Catemu (¡otra escuela de la red!).

Don Patricio trajo consigo sus aprendizajes y visión de la educación, la que encontró suelo fértil en una comunidad educativa que ansiaba mejorar la percepción que las familias tenían del liceo. Como encargado de la unidad técnica pedagógica del establecimiento, fue parte del equipo que empujó la adopción de Serf, encontrando en el sistema relacional una alternativa para cultivar un mejor vínculo con los estudiantes y desde ahí mejorar los procesos pedagógicos.

Tiempo ha pasado desde ese entonces y las preferencias de las familias muestran que el trabajo ha dado resultados. El liceo se embelleció, se llenó de actividades, nuevas especialidades y una nueva forma de convivir. Distintos actores de la comunidad educativa que han sido testigos de este resurgimiento mencionan que el apoyo tutorial ha sido fundamental en cambiar las experiencia relacional en la escuela, en generar un clima socio-afectivo sano que permitiera que los estudiantes se sintieran en casa.

La pandemia ha amenazado estos logros y queremos contarles una de las formas en que el liceo se ha organizado para hacerle frente.

Una de las actividades de vinculación que ya son tradición en el liceo son las bienvenidas a los cursos que se realizan a comienzos de año, a cargo de los tutores.

Golpea la pandemia

Sabemos que para los educadores de todo el país esto no está siendo fácil. Adaptar la enseñanza a la virtualidad implica un cambio muy profundo de sus prácticas, lo que requiere de tiempo para desarrollar competencias y organizar una nueva forma de trabajar, tiempo que no hubo. A esto se agrega la complejidad que tienen los profesores que son también apoderados y tienen que trabajar procurando también hacerse cargo de sus pupilos de alguna manera.

Como vimos más arriba, el Liceo Diego Portales cuenta con mil estudiantes, el 98% de los cuales son prioritarios según la evaluación IVE SINAE que realiza la JUNAEB, lo cual le permite a uno imaginarse cómo la pandemia ha golpeado a estas familias. Justamente en este momento, cuando los estudiantes requieren más de ese apoyo basado en un vínculo seguro que entrega el liceo, es que este se ve mermado por la falta de una interacción presencial tan importante en las relaciones humanas.

Los tutores, quienes han estado en la primera linea de contacto con sus estudiantes como en todas las escuelas Serf, han recibido el impacto adicional de tener que lidiar con las angustias de estas familias y el efecto que tiene en sus estudiantes. Eso en el caso en que la comunicación se puede dar de manera relativamente fluida, porque gran parte de los estudiantes del liceo viven en contextos rurales, en donde la conectividad escasea.

Verse expuestos a estas dificultades sin contar con el efecto protector que el liceo genera en los jóvenes ha implicado un nivel de estrés elevado para los tutores del liceo, quienes, a propósito de lo mismo, decidieron movilizarse para encontrar estrategias más pertinentes al contexto de pandemia, que les permitieran ser más efectivos y eficientes en el apoyo a sus estudiantes.

Talleres de primeros auxilios psicológicos

Una de las diapositivas de los talleres.

Lo primero que se hizo fue hacer un sondeo a través de encuestas para entender cuáles eran las necesidades más apremiantes del equipo de tutores. A partir del levantamiento de información se decidió que la mejor forma de apoyar al equipo era a través de la realización de talleres en los que pudieran desarrollar habilidades para enfrentar situaciones emocionales difíciles a distancia.

Más específicamente, el objetivo del taller fue el de “formar a tutores en la detección de factores de riesgo psicosocial y situaciones críticas que estén viviendo los estudiantes en el contexto de confinamiento e identificar estrategias efectivas para la contención y acompañamiento a distancia”. Para lograrlo se diseñaron tres módulos distribuidos en dos talleres de 2 horas de trabajo con todo el equipo de tutores, los módulos fueron los siguientes:

  1. ¿Cómo afectan las situaciones de crisis a las personas?
  2. Tutores de Resiliencia ¿Cuál es nuestro rol?
  3. Primeros Auxilios Psicológicos

Aquí pueden encontrar el ppt de la primera y segunda sesión, les recomendamos que los revisen porque permiten hacerse una idea bien acabada de los talleres y pueden servir para hacer actividades similares en sus respectivas comunidades educativas. También compartimos estos dos recursos asociados al tema, los cuales también fueron utilizados en los talleres.

En caso de tener dudas o si les gustaría saber un poco más al respecto, les recomendamos acercarse al embajador de su comunidad educativa en la red y pedirle que haga las gestiones para contactar a Waldo Fuentemávida, coordinador de tutores y embajador del Liceo Diego Portales.

Resultados (inesperados)

Es importante mencionar que en el Liceo Diego Portales son 31 tutores, y que este taller fue la primera instancia de trabajo sistemático y simultáneo del equipo completo desde que se suspendieron las clases presenciales. La instancia fue súper bien recibida y contó con un alto nivel de participación de parte de los tutores, logrando cumplir con sus objetivos. Además, todo el trabajo previo de levantamiento de información, las reflexiones sostenidas durante el taller y las evaluaciones posteriores permitieron vislumbrar nuevos caminos de mejora desde la gestión de la información de los estudiantes a través del apoyo tutorial, aspectos que están comenzando a ser trabajados.

Sin embargo, más allá del propósito específico del taller, la instancia misma de encuentro generó un efecto inesperado en los participantes. Hemos hablado del impacto que ha tenido en los estudiantes el no tener acceso a la interacción presencial con los demás actores de la comunidad educativa, pero esta situación afecta también a los adultos. La alegría que generó el poder verse las caras (aunque sea a través de una pantalla) y abordar directamente dificultades que están teniendo en su trabajo significó un gran aumento en la moral del equipo, cosa muy necesaria para enfrentar todo el periodo académico que resta. En consecuencia, el equipo directivo ha resuelto realizar más actividades masivas de encuentro virtual entre los distintos actores y unidades de la comunidad educativa, que han resultado ser muy provechosas.

Nos parece importante compartir la experiencia que el Liceo Diego Portales tuvo en relación a este proceso con el resto de la red, para que no perdamos de vista el hecho de que la escuela no es sólo un lugar donde se aprende, sino que un lugar donde se está y un lugar donde se es en conjunto con otros… Y eso lo echamos todos mucho de menos. No perderlo de vista implica desarrollar acciones que permitan que el sentimiento de estar en comunidad no se vea tan afectado.

Actividad virtual con la directiva de estudiantes.
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