Hablamos con Ángelo Henríquez, especialista de Inglés y tutor de la Escuela Agrícola Salesiana de Catemu, sobre la situación actual de su comunidad educativa, las dificultades a las que se han visto enfrentados por la pandemia y las soluciones que han implementado desde el apoyo tutorial para hacer frente a este escenario.

El profe nos cuenta que una de las principales dificultades que han experimentado dice relación con la conectividad y con la situación particular de cada estudiante y su contexto social. “Nuestra escuela tiene un índice alto de vulnerabilidad, por lo tanto, hay varias barreras que se han ido presentando no solo desde el acceso a Internet, sino que también desde el mismo hábito de estudio del chico en la casa, desde el apoyo que pueda tener desde sus papás. Son varios factores los que nos están complicando poder desarrollar este proceso educativo atípico”.


Desde ese mismo punto de vista, ¿Cómo han enfrentado esta situación desde las tutorías? ¿Qué han modificado o adaptado desde el rol del tutor?

La labor del tutor ha evolucionado hacia un rol más protagónico en relación a años anteriores.  Los tutores somos el primer canal que tiene el estudiante con la escuela. Un puente de conexión directa. En ese sentido, la labor de la tutoría en muchos aspectos se ha visto más orientada a lo socioemocional. Nos dimos cuenta de que los chicos están muy desmotivados, en algunos casos están muy apesadumbrados en sus casas. No tienen ganas de hacer los temas porque no los entienden, tienen problemáticas en sus casas, papás sin trabajo, familiares enfermos. Tenemos casos de estudiantes contagiados. Entonces, el tutor se transforma en un apoyo socioemocional para ellos. Hemos tenido que intervenir en sesiones largas. Lo digo sin exagerar, he tenido tutorías de una hora por teléfono, para tratar de motivar al estudiante, para saber cómo se encuentran, para saber cómo se sienten, para tratar de acompañarlos, darles cierto aliento porque en algunos casos existe un desapego con los estudios, esos problemas se pueden transformar en la barrera más grande que estamos teniendo hoy para poder avanzar con ellos. De hecho, esta semana es la semana Salesiana y justamente hemos hecho varios encuentros por Meet con los estudiantes y lo que más resienten ellos es justamente la distancia, echan de menos la escuela, eso es especialmente notorio en los internos que pasan toda la semana en acá. Hay internos de Santiago, de Valparaíso, de Tiltil, de Los Andes, de Quillota, hasta del norte, de Canela, hay algunos de Chincolco. Es bien variada la distribución geográfica de los chiquillos. Son estudiantes con altos índices de vulnerabilidad, con familias disfuncionales, muchos de ellos no viven con los papás o con la mamá, viven con alguna tía o con la abuelita por temas personales.


¿El internado viene a transformarse en un espacio seguro para ellos?

Así es. Tenemos varios estudiantes que los fines de semana no vuelven a sus casas, se van con algún compañero. Es algo muy común.


Ustedes llevan dos años desde que comenzaron el proceso de implementación del Sistema ¿Existe algún elemento que proporcione Serf para enfrentar esta situación de mejor forma tanto desde el punto de vista del equipo docente como de los estudiantes?

Yo creo que sí. Tanto desde lo que son los pilares del sistema y lo que busca desarrollar Serf, idealmente. Lo digo de esa forma porque es desde lo ideal y en la práctica no es así. Serf nos colabora con el desarrollo de la autonomía, con los ritmos de aprendizaje, con la singularidad del proceso educativo de cada estudiante y eso en estos dos años lo hemos podido desarrollar en algunos casos más que en otros. En ciertos estudiantes me refiero. Tenemos un grupo de estudiantes que es más autónomo, que han podido ir desarrollando los temas. De hecho, las tutorías con ellos son más llevaderas. Podemos llegar a acuerdos con ellos. Pero en la realidad, en el grueso de los estudiantes, no es algo que esté naturalizado. Pero desde el ideal, desde lo que declara Serf, son factores que sí podrían facilitar un aprendizaje a distancia.


¿Qué falta para concretar ese ideal?

Es difícil y una meta demasiado ambiciosa. Si, por ejemplo, la meta es que la mitad de la escuela esté trabajando activamente durante este tiempo, cosa que no es así. Creo que está relacionado a un capital cultural de los chicos. Creo que ellos piensan que a la escuela se va a estudiar y en la casa no se estudia. Mientras eso no sea modificado en el tiempo, porque es un proceso de concientización súper largo, deben entender que el proceso educativo no solamente engloba a la escuela o lo que haga el profesor. Mientras no logremos eso, se nos complica bastante poder avanzar a la autonomía, por ejemplo, que es lo que hoy en día es un factor que podría ayudarnos a tener más estudiantes en clases, que podría contribuir a tener más personas haciendo los quiz que estamos realizando, de tal forma que podríamos generar cierta “normalidad”.


En ese sentido, ¿Cómo ha sido el trabajo de los tutores con las familias?

Como tutores, fuera de las citas de tutoría normales que realizamos durante el semestre, hemos establecido seguimientos con el estudiante y el apoderado vía telefónica, mayormente ése ha sido el canal de comunicación para poder realizar la tutoría. Esto porque no todos los estudiantes tienen un buen acceso a Internet, mayoritariamente tienen el teléfono, redes sociales. En algunos casos les comparte Internet el papá, por lo que se optó por hacer las tutorías por vía telefónica.

En relación a la participación de los papás, entendiendo que hay un tema de capital cultural detrás, debemos asumir que no se trata solamente de que el padre no tenga las herramientas necesarias para poder apoyar a sus hijos, sino que también deben trabajar y que la mayor parte del tiempo los niños pasan solos. Ahí tenemos dos factores que nos juegan en contra a la hora de poder generar un hábito de estudio en casa. Justamente es eso lo que se busca reforzar con los papás, por lo menos en el tiempo en que ellos puedan colaborarnos, que se cercioren de que los estudiantes se conecten a las clases durante la mañana, de que tengan un hábito de estudio de a lo menos una hora al día. Informarles de todas las modificaciones que hemos realizado a la priorización curricular, a los temas, a la fecha de inicio de los productos, ésa es la participación que les pedimos, el apoyo en relación a un monitoreo del día a día de los chicos en la casa, obviamente de que eso es en la medida de lo posible.


¿Cómo ha sido la respuesta?

Ha sido relativa, hay apoderados que tienen bastante disposición a apoyar en el proceso educativo, hay otros apoderados que hacen lo que pueden y hay otro grupo de apoderados que no están de acuerdo con las clases en línea, que piensan que el niño no puede pasar de curso si no está aprendiendo. En mi caso, como mi curso es tercero medio e ingresaron al área técnico profesional, hay mucha novedad en terminología, en conceptos de las asignaturas nuevas. Entonces, hay un grupo de apoderados que no quieren que los niños pasen de curso sin tener las competencias adecuadas, lo cual es totalmente cierto, no hay un delito en lo que dicen ellos, pero eso también le da al estudiante cierta libertad al decir: “No voy a estudiar si no entiendo la materia nueva”.  ¿Cómo he encasillado el trabajo con los chicos y sus apoderados y familias? Lo clasificaría de estas tres formas: Tengo un grupo de apoderados que es muy comprometido, los estudiantes también, participan regularmente; hay otro grupo de estudiantes que hacen lo que pueden en relación a sus dificultades, porque no tienen Internet, pero aun así tratan de hacer los temas y los apoderados también tratan de apoyar; y tengo otro grupo en el que lamentablemente no existe la motivación, no existen las ganas por las razones que te había mencionado.


¿Cómo concentran ustedes los esfuerzos para mantener el interés de este último grupo? ¿Han detectado posibles deserciones y cómo focalizan el trabajo para que eso no ocurra?

Los tutores hemos desarrollado un trabajo para poder identificar a estos estudiantes que no están desarrollando temas, que tienen esta desconexión y que a la vez es avalada por el apoderado. Se realiza la derivación a orientación y se comienza a hacer un trabajo más sistemático y más frecuente en el tiempo para poder ir motivando al estudiante, para buscar distintas formas para que puedan hacer por ejemplo un tema. Son ciertas flexibilizaciones que hemos ido entregando para que puedan avanzar, porque las dificultades van generalmente en eso, en que son muchos temas y que no los entienden. La estrategia que hemos utilizado es ir trabajando junto al área de orientación, con el psicólogo de la escuela, ir haciendo un acompañamiento más sistemático y más regular con estos chicos que están en riesgo de deserción.


¿Cuál crees tú que es, en esta situación particular, el rol del tutor en la Escuela Agrícola Salesiana de Catemu?

El tutor es el nexo principal que existe entre la escuela y el estudiante. En este caso hemos sido un agente de contención y de apoyo para los chicos durante este tiempo en la casa. En muchas tutorías a veces debemos postergar un poco lo académico, nos debemos centrar en lo emocional, en lo que les está pasando, cómo han estado. Eso creo que es el factor positivo que nos estrega Serf. Esta metodología nos ha permitido conocer mucho más a nuestros estudiantes. En este sentido, valoro los dos años anteriores que hemos tenido con esta modalidad, que hoy está rindiendo frutos y es que tenemos más confianza para acercarnos a los chiquillos. No es una relación de que llamo al joven y le digo: “Hola, sabes que te llamo para ver cómo estás con tus temas. ¿Los has trabajado? ¿Mandaste las cosas? Está mal, no tiene que ser así”. Es todo lo contrario, es una relación más amena, más cercana, uno se ha interiorizado más acerca de la realidad de los estudiantes. Eso en este tiempo ha sido bien fructífero para tener un contacto más natural con ellos. Eso es algo muy positivo y ha rendido frutos para poder mejorar el contacto con algunos de los jóvenes.


¿Ellos lo recepcionan de esa forma? ¿Lo valoran?

Sí, de hecho, ahora tenemos contacto telefónico, ellos tienen nuestros números. A veces nos escriben por WhatsApp y eso posibilita que exista una relación más cercana con los cursos que tiene cada uno por las tutorías. También hablo por la experiencia que tengo de mi curso, porque este es el cuarto año que estoy con ellos. Entonces los conozco bastante. No con todos los cursos es así, porque hay profesores nuevos, que tomaron su tutoría este año recién, pero rescato eso desde la experiencia que hemos tenido en estos dos años con Serf y la oportunidad que nos ha abierto para acercarnos más a los chicos.

A pesar del momento que estamos pasando, hemos tenido la entereza y el compromiso como docentes para seguir trabajando, pero no solamente en el aspecto académico, es algo que la mayor parte de la gente no sabe, pero nosotros entregamos más que conocimiento, más que disciplina. Nos ha tocado una labor súper dura en este tiempo, y que la mayor parte de la gente no la ve, que es la contención emocional de los chiquillos, escucharlos, estar pendientes si necesitan algo y no solo ellos, sus familias también. Como colegio hay que recalcar el trabajo que ha hecho en este caso la pastoral y todo el grupo de gestión de la escuela que ha estado muy atento a las necesidades de las familias, de nuestros estudiantes. Es un trabajo en equipo en el que todos nos hemos puesto la camiseta para colaborar y cerciorarnos primero que nada del bienestar de los chicos.

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